Boston Terrier

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El Boston terrier es una raza nativa de los Estados Unidos y forma parte de la sección de molosoides de pequeño tamaño. Es un perro que encierra en su pequeño cuerpo tanta energía que luego libera en ese carácter dulce y afectuoso que lo distingue.

Origen del Boston Terrier

Boston terrier nace en la famosa ciudad de Boston en los Estados Unidos. El primero en seleccionar la raza Boston terrier fue un señor llamado Robert C. Cooper de Boston que en 1865 compró un perro llamado Judge, probablemente hijo de un Bulldog Inglés, que tenía una tira blanca en su hocico y un abrigo negro de color. El Judge fue cruzado con un terrier blanco inglés, una raza ahora extinta, llamada Gyp.

De esta encrucijada nació Eph, con un pelo de tigre y manchas blancas, que se emparejaba con un perrito de cabeza corta, cola recta y un manto dorado.

De esta último cruce, según los expertos, nació el primer ejemplar del terrier de Boston, llamado Tom, que tenía una mancha blanca en el hocico, en las patas y en el pecho, tenía una cola corta y un pelo estilo tigre oscuro.

Los primeros criadores de Boston Terrier querían que esta raza fuera reconocida como un Bull Terrier americano para poder ser utilizada en la lucha, pero afortunadamente sus admiradores refinaron las características estéticas y suavizaron su carácter.

Aquellos que ya estaban criando Bull terriers obviamente se opusieron al reconocimiento de esta raza y eventualmente el escritor James Watson sugirió crear una nueva raza dedicándola a la ciudad de Boston.

En 1893 el Bull terrier obtuvo el reconocimiento oficial del American Kennel Club en 1893 y desde entonces se ha ido despoblando cada vez más en los EE. UU., tanto es así que en 1979 fue nombrado perro oficial del Estado de Massachuset.

Carácter y entrenamiento del Boston terrier

El Boston Terrier es un perro increíblemente despierto, activo y vivaz, no hay que dejarse engañar por su pequeño tamaño porque no sufre por sentirse inferior sino que está muy seguro de sí mismo.

Nunca resulta ser nervioso y ladra muy raramente, tiene un carácter bondadoso, muy cariñoso, como todos los molosoides que viven para su ser humano.

El terrier de Boston es realmente muy similar al boxer, del que parece la “Versión mini”: es alegre, juguetón, perrito tierno, abrazador, vive para sus dueños y no puede y no debe permanecer demasiado tiempo lejos de ellos, porque de lo contrario se preocupa y se deprime.

El Boston Terrier aprende muy rápido y es perfecto como compañero de juegos para los niños que pueden jugar durante horas sin ser agresivos.

Tiende a llevarse bien con los otros perros  y gatos, con los que pueden nacer verdaderas amistades.

Es un perro muy dulce y confiable, atlético e incansable y es excelente para la agilidad. El Boston terrier es un perro que se adapta fácilmente a la vida tanto en la ciudad como en el campo, no es un perro que pueda vivir en el jardín ya que tiene una capa fina de pelo y puede pasar frío con bajas temperaturas.

Es un perro muy limpio, pierde muy poco pelo y tiene unas patas muy pequeñas que recogen poca suciedad.

Cuidados y Salud

El Boston terrier es un perro bastante robusto y no sufre de patologías específicas, menos la sordera, pero se ha encontrado en un número muy pequeño de sujetos.

La verdadera debilidad del Boston terrier son los ojos, que sobresalen un poco y pueden lesionarse durante las caminatas o los juegos.

El promedio de vida del Boston terrier es de 10 a 12 años y generalmente después de 8 años el perro es considerado una persona mayor y por lo tanto recomendamos un alimento específico, para que podamos estar seguros de que nuestro Boston terrier vive tranquilo y en forma.

Boston Terrier tiene tendencia a engordar y necesita una dieta sana y equilibrada. Lo ideal son los alimentos diseñados para la raza o tamaño, administrados en cantidades proporcionales al estilo de vida del perro (cuanto más sedentario sea, más liviano tendremos que mantener su dieta). Es muy importante que el perro tenga una dieta adecuada a su edad y estilo de vida. Un cachorro necesita una dieta diferente a la de un adulto, que a su vez tiene necesidades diferentes a las de un perro mayor.

No alimentamos al perro en una única comida, pero dividimos su ración diaria (que debe establecerse con el veterinario para evitar problemas de peso) en al menos dos comidas al día o, mejor aún, tres. La comida debe ser dada a horas regulares, iguales, diarias. Nuestro perro siempre debe tener agua fresca disponible en el cuenco, especialmente en climas calurosos pero también durante el invierno. El peso debe ser revisado periódicamente. Cuando cepillamos y acariciamos a nuestro perro comprobamos que el vientre no es demasiado grande y que las costillas no están hundidas en grasa.

Si nuestro perro parece tener sobrepeso, no dudamos en llevarlo al veterinario y decidir con él una estrategia dietética y un régimen de modo que le permita recuperar su peso. Ser demasiado pesado es un riesgo para el perro, no sólo desde el punto de vista de la salud, sino también desde el punto de vista del carácter, porque le lleva a tener una vida menos activa y estimulante.

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Informático desde hace más de 10 años, redactor y ahora creador del proyecto Mascotas.pet. Soy defensor por la filosofía para la protección de animales y en contra del maltrato animal.

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